viernes, 5 de octubre de 2012

Pero si es que yo... nunca me acuerdo de olvidarte

 Que se me salgan los ojos de las cuencas si puedo ser feliz sin verte; que me revienten los tímpanos si tu voz no es lo único que quiero escuchar el resto de mi vida; que me ardan los labios si nunca probarán el fuego de tus besos; que me muera ahora mismo si alguien te ha amado, ama o amará más de lo que yo te he amado, amo y amaré siempre.

 Olvidarte se ha convertido en el camino más rápido y corto a pensar en ti: te veo desde por la mañana, en cada "buenos días" de cualquiera; en nuestra pulsera; en la camisa que llevaba aquel día cada vez que abro el armario; en los cereales que un día te sonrieron; en el nesquick; en mis ojos cada vez que me miro al espejo; en mi pelo cuando me peino, que echa de menos tus dedos despeinándolo; en el calendario, en el martes 11 de Septiembre; en cada canción de mi mp3; en cada poema de Cernuda; en cada uno de los 23400 segundos que estoy en el instituto, mirando a la pizarra pero consiguiendo verte sólo a ti; en cada rostro blanco coloreado con mofletes achuchables y rosados; en cada intento de huida de la realidad de mis párpados; en cada oscuridad; cada maldita noche en cada maldita luna; en cada abrazo falso; en cada pareja jugueteando, besándose; en cada persona feliz que me cruzo por la calle; en cada ducha; en cada sueño, en cada pesadilla...

 He intentado olvidarte pero no puedo. ¡Maldita sea, te juro que no puedo! He querido huir de esto, por los dos. He querido vivir mi vida, ¡pero es que mi vida eres tú! Y yo así no soy capaz de ser feliz: sin ti. Por eso sueño con un "contigo" que sé que nunca llegará pero que es el único motivo que encuentro cuando pienso "¿por qué vivir?". Por eso te quiero recordar que sigo esperando, aunque en silencio, a que tu corazón cambie de opinión. Y si eso nunca pasará, que se pare el mío.


P.A: me sigo preguntando qué duele más, si el echarte de menos de esta manera o el tener que conformarme con tu amistad. Lo siento, lo siento muchísimo, de verdad, pero ya no puedo más...

jueves, 4 de octubre de 2012

El mechero

—Sábado.
—Sí, muy bien, hoy es sábado. Pero te he preguntado cómo te llamas.
—Sábado es mi nombre.
—¡Uala! Es la primera vez que oigo que alguien se llama así, tío. ¿A qué se debe ese nombre?

 Su madre fue prostituta y cuando él nació lo único que ella recordaba de su padre era que había sido un cliente del sábado.Quiso llamar a la criatura de algún modo en su "honor" y el día en que compró sus servicios era lo único que conocía de él que pudiera utilizarse como nombre, ya que Pene no le parecía muy apropiado para un niño. "Quizás sí para alguna que otra persona, pero no para un niño", pensó. El oficio no lo ejerció por necesidad económica, sino por la locura que le ofreció en cantidad su instinto maternal: se dedicó a buscar un hombre, cual fuese, que la engendrara. No era guapa, ni inteligente, ni adinerada, ni simpática, ni causaba atracción alguna sobre ningún hombre a no ser que éste estuviera ebrio y en la parte trasera de un coche: la oscuridad era su mejor amiga.
 Sábado se avergüenza de toda esta historia que su madre le dejó como "recompensa" en forma de carta de despedida el día que la encontró colgando de su árbol favorito del jardín de su casa, así que opta por contestar:

—Puedes llamarme Sab.
—Ehm... guay, Sab —contesta Sankt acompañando con una sonrisa, obviando que Sábado ha ignorado su pregunta.
—¿Quieres fuego? —le pregunta éste.
—No gracias, ya no fumo. ¿Por? —responde Sankt intentando entender la pregunta.
—Porque estoy que ardo.



lunes, 1 de octubre de 2012

Donde nace el deseo

 Os diré, víctimas del deseo, dónde nade vuestra debilidad: en una estación de tren, en un vagón cargado de improbables tirado por la locomotora sociedad. Es un tren que cuando parte no imagina el peligro del viaje; que se come las vías, apresurándose al detonante de la tristeza o la felicidad: esa bifurcación que te lleva por el camino del deseo cumplido o el de la más profunda decepción. Se cumple o no, eso es todo. ¿Acaso no somos felices o no en función de nuestros deseos hechos realidad y los que se quedan en el camino?

 Mi mayor y único deseo, nació mucho antes que yo, cuando nació la posibilidad de que tú y yo existiésemos algún día en el mismo mundo:
 Antes que mi cuerpo, nació el deseo de abrazarte; antes que mis labios, mi necesidad de beberte a morro; antes que mis ojos, la imposibilidad de no enamorarme cada vez que encuentran los tuyos...; y antes que mi voz, el "te amo" para intentar, sin éxito, expresar lo que siento por ti.

 Cuando te conocí entendí que mi existencia no era más que el deseo necesariamente personificado. Por eso siempre había sentido que no estaba vivo, que no formaba parte del cosmos, que este no era mi sitio...
 Y desde entonces tampoco vivo, porque el deseo no se vive, se desea.

 Cuando te conocí empecé a existir y por consecuencia, a sufrir.


Y ahora, ¿qué?

viernes, 28 de septiembre de 2012

Te quiero

Te lo digo cada mañana,
despertando con nuestra canción.
Te lo digo con cereales
que intentan quitarme el hambre de ti.
Te lo digo con mi ropa,
con esa camiseta de I ♥ FERLOP.
Te lo digo con cada uno
de mis "buenos días, grandullón"
Te lo digo con el sol cuando amanece,
con la lluvia cuando llueve...
Te lo digo con cada nube
que tiene forma de corazón.

Te lo digo con una sonrisa
en mis peores momentos.
Te lo digo con el sonido
y las caricias del viento.
Te lo digo con un graffiti,
que se entere todo el mundo.
Te lo digo cuando lloro
por saber que no te ayudo.
Te lo digo cuando te sueño,
abrazado a la almohada.
Te lo digo con mi cara
(cuando eres tú el que me habla)

Te lo digo con cada día
que sigo vivo, ya sabes por qué.
Te lo digo apenas con un "te quiero"
porque con otras palabras no sé.
Te lo digo con mis manos,
que echan de menos las tuyas.
Te lo digo con todo lo que soy:
con mi cuerpo, mi pelo, mis uñas...

Te lo digo con abrazos imaginarios,
basados en los que un día fueron reales.


jueves, 27 de septiembre de 2012

A vosotros, queridos amantes

No dejéis de intentar alcanzar
la fusión de vuestros cuerpos.
No os rindáis, amantes,
almas nacidas para morir siendo una.
Exprimir todo vuestro amor,
disfrutadlo cada segundo de su existencia.
Que la distancia no sea más
que otra excusa para seguir luchando.
Sufrid, malditos, pues el mayor regalo de la vida
también tiene su precio.
Besad y haced el amor
por todos los que nunca seremos correspondidos.
Pensad, milmillonésimas, que habéis encontrado
vuestra milmillonésima parte de humanidad,
la detonante de vuestra felicidad,
¿acaso no es algo increíble? Vividlo.
Disfrutad siendo lo que sois,
sin perder el tiempo en pensar
en lo que podríais ser.
Abrazad a lo que tenéis,
sin dejar de sonreír porque sea poco
o pudiera ser más, y no lo soltéis.
Lo mejor que os ha pasado
es amaros uno al otro,
y no importa, creedme, nada más.
La familia, los kilómetros que separen vuestros corazones,
lo que os tengáis que perder por estar juntos...
Nada de eso importa
si al final del camino está el otro:
ese casi nada para el resto del mundo,
y el mundo entero para vosotros.
Sed justos, aprovechad esta oportunidad,
agarradla con fuerza y no la dejéis escapar,
porque puede que no vuelva...

Me dirijo a vosotros, queridos amantes,
para deciros que vuestro amor
es lo que mueve este mundo,
y que no quiero que pare;
que seáis conscientes de que tenéis en vuestras manos
los ingredientes de la felicidad,
que la receta sólo consiste en amar
a gusto del consumidor,
y que tengo hambre;
que lo mejor que te puede pasar,
es amar y ser amado;
y que no sabéis lo que me gustaría
formar junto a vosotros, acompañado,
parte de esa máquina que mantiene todo en movimiento,
de ese pastel perfecto,
de ese sentimiento: único y recíproco.


No sé exactamente si eran mariposas, pero estaban ahí sin que yo las llamara; cada vez que te acercabas, ¡revoloteaban!. Eran tuyas pero estaban en mi estómago...

—¿Signo del zodiaco? —Acuario, pero con mariposas en lugar de peces.

—¿Signo del zodiaco? —Acuario, pero con mariposas en lugar de peces.
"Mariposas en el estómago", vaya metáfora de mierda. Más bien parecen abejas asesinas.

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- Ligia García y García