jueves, 25 de julio de 2024

El Deshielo

Paseo.
Acostado en las montañas
el sol tan bajo que puedo mirarlo.

Verano.
El más fresco de mi vida
al alcance de mi memoria.

Recuerdos.
De un amor estival, del refugio en un portal,
de tardes en remojo, de arena, brisa y mar.

Sabor.
El de todos los helados.

Tiempo.
Pasa y me acerco a los treinta años.

Siento.
La plenitud de la vida recorriendo mi cuerpo.  

Comprendo.
Por primera vez
lo que siente la gente que tiene miedo

a

Morir.

domingo, 9 de junio de 2024

A mi putukita

Los domingos son nuestro día
Me despiertas temprano con el ruido de tus pasos
Para que encontremos aún las calles vacías como nos gustan
Y es así como aunque solo sea una vez a la semana
El pueblo es todo nuestro durante al menos quince minutos

La gente no entiende que no sucumba a las quimeras
Para traer a este mundo vida de la que ellos consideran (más vida que la tuya)
Pero para mí tú eres la mía
Quizás por eso yo me siento pleno
Quizás por eso tú te crees humana

Hicieron falta casi 10 años
Echándote de menos sin conocerte
Hasta poder volver a casa para por fin tenerte
Taylor te dio significado y Edu conjugó su magia
Como ocurre casi siempre se hizo la justicia que llevas en tu nombre
Y se unieron ya para siempre nuestras almas

Te adoro, Karma.


martes, 17 de octubre de 2023

Cuestión de suertes

He estado pensando en lo raro que es estar tan feliz últimamente
y me he dado cuenta de que no es raro
sino todo lo contrario:
lo que merezco,
lo que todos merecemos.

Así que supongo que lo raro es que entre tanta gente me pase a mí.
Supongo que tan solo se trata de una cuestión de suerte.
Eso sí, una suerte doble,
porque esta vez además de tenerla
soy consciente.

Gracias.


martes, 19 de abril de 2022

¿Por qué?

¿Por qué solo quiero llorar?
¿Por qué tengo miedo a perderte?
¿Por qué te siento tan lejos?
¿Por qué, si me quieres?
¿Por qué, si te quiero?

domingo, 27 de marzo de 2022

Jezebel

Recuesto mi cabeza en tu espalda y cierro los ojos. Quién me iba a decir hace tan solo unas cuantas semanas que sería capaz de sentir que me quedo dormido mientras me llevas, cuando aún no me habías convencido para subir a Jezebel, en contra de mis principios (y de mi instinto de supervivencia). Noto el aire que nos envuelve pero no me toca, y al respirar puedo oler el cuero de tu chaqueta, otro de nuestros puntos de desencuentro, en contraste con los latidos fuertes pero calmados que me llegan a través de la vibración de tu cuerpo, el único de encuentro. Porque si saco cuentas son más nuestras diferencias que nuestros parecidos, pero para estar conmigo mismo ya tengo la soledad. Y aunque cada vez que estoy contigo encuentro más motivos para irme que para quedarme, cuando no estás pesan más los motivos para volver a verte. Resulta paradójicamente cómoda está incertidumbre de no decantarme, esperando como si de mí no dependiera que la balanza acabe por romperse. Mientras tanto tú conduces y yo dejo mi vida en tus manos, en tus ojos y en este abrazo que me mantiene unido a ti; esperando no llegar nunca a nuestro destino, deseando que la gasolina jamás se termine, para viajar eternamente contigo.



No sé exactamente si eran mariposas, pero estaban ahí sin que yo las llamara; cada vez que te acercabas, ¡revoloteaban!. Eran tuyas pero estaban en mi estómago...

—¿Signo del zodiaco? —Acuario, pero con mariposas en lugar de peces.

—¿Signo del zodiaco? —Acuario, pero con mariposas en lugar de peces.
"Mariposas en el estómago", vaya metáfora de mierda. Más bien parecen abejas asesinas.

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