jueves, 24 de diciembre de 2015

palabras descompuestas

imparecido sintemplaba eso. el vieneivá de un recticurvo. boquicerrado interiba. de inerróneo aguaentierros. un tiomuerto que se desrosca. ensidiferenciado en los giralunas. y el metecorchos que desdá. abredifícil de cosinrazón. más hacecabezas que sabelonada, pero menos rascasuelos. nosi complificación de una enhoramala. mmmm. shhh...

lunes, 23 de noviembre de 2015

Canciones sobre estar triste sin saber por qué

Dos estrofas riman belleza con pereza; dinero con puedo; amor con temor. Como si nada.

La ignorancia me tapa la nariz mientras el miedo a ser juzgado me obliga a tragarme mis opiniones. Y todo para qué, para respirar, ja, ja, como si este gris nos diera más la vida de lo que nos la quita. 

Y yo lloro. Lloro sin saber por qué. Sin saber de música pero sonando a canción. Canción de guerra por una paz. Una paz silenciosa rota por mis propios gritos. Gritos que retumban más allá de estas cuatro paredes. Y más allá de estas cuatro paredes, sin embargo, no consigo despertar a nadie.

Estribillo:



miércoles, 11 de noviembre de 2015

desahucio o k ase

Se oye un rastro.
Lento. Y hacia ninguna parte.
A veces me persigue.
A veces le persigo.
A veces nos persigue el tiempo.

Tiempo.
Tiempo.
A veces pasa.
A veces paso.
Lento. Y hacia ninguna parte.

Se ve una luz.
Lejos. Y en todas partes.
Nunca la alcanzo.
Nunca me alcanza.
Nunca nos alcanza el miedo.

Miedo.
Miedo.
Nunca ido.
Nunca vuelto.
Lejos. Y en todas partes.

Se da un espacio.
Vacío. Y en ninguna parte.
Siempre lo tengo.
Siempre me tiene.
Siempre nos tiene el cuerpo.

Cuerpo.
Cuerpo.
Siempre partido.
Siempre entero.
Vacío. Y en ninguna parte.

Se va un fantasma.
Mío. Y ya no volverá a habitarme.
Solía quererme.
Solía quererlo.
Solíamos querer un sueño.

Sueño.
Sueño.
Siempre efímero.
Siempre eterno.
Mío. Y ya no volverá a habitarme.

sábado, 22 de agosto de 2015

La muerte del hombre

Cerró los ojos, y como contestando a una pregunta que se hubiera hecho a sí mismo miles de años atrás, rezó: —La culpa era mía—. Y su cuerpo llenó el vacío que le había acompañado toda su vida.

domingo, 19 de abril de 2015

Epistemicidio

Izada por la aurora
y yacente en el arrebol.
No despertaba, no dormía.
Sonámbula deambulaba
la limerencia inmarcesible
(magdalena no marchita,
novicia cautiva)
de sorpresas y epifanías.

Había una voz, (ojalá mudo)
melifluo azulejo de abril,
el más cruel de todos los meses.
Y en el alféizar cerúleo un reflejo:
(irisdiscencia celeste,
horizonte incandescente)
la efervescencia de un susurro
azul de lejos.

Una almohada fluorescente
(incómoda luminiscencia),
acuna infinitas dudas.
Y allí elocuente zambullida
en el placer boreal del cielo
zumba una libélula olvida:
cariz sombrío que alzó el vuelo
por un sendero de serendipias.

Caracoleando encontró,
en contra de lo que buscaba,
zigzagueantes verdades,
veredictos etéreos
y efímeras intuiciones:
(soluciones barrocas
a preguntas renacentistas)
evidencia inefable.

Alevosía a su naturaleza,
(necia cizaña de un hallazgo)
cedió sus rizos con caricias
a las armas del pecado:
las balas como bulanicos
violaban su nuca melosa
(pelusas, mermelada dulce)
en el azafrán de un desenlace.

No sé exactamente si eran mariposas, pero estaban ahí sin que yo las llamara; cada vez que te acercabas, ¡revoloteaban!. Eran tuyas pero estaban en mi estómago...

—¿Signo del zodiaco? —Acuario, pero con mariposas en lugar de peces.

—¿Signo del zodiaco? —Acuario, pero con mariposas en lugar de peces.
"Mariposas en el estómago", vaya metáfora de mierda. Más bien parecen abejas asesinas.

Entradas populares

A partir de hoy...

A partir de hoy...
- Ligia García y García