lunes, 28 de abril de 2014

La nueva paleta de este pintor

El verde ya no es para la hierba,
ni el azul para el cielo;
sus ojos y nuestros amaneceres
le han robado los colores a este mundo.

El azúcar ya no es para el café,
ahora es para sus besos;
ni el sabor salado para el mar,
sino para su piel.

Ya no es para la violeta el morado,
sólo él y yo sabemos para qué;
aunque el naranja siga siendo
para los atardeceres a su lado.

Son segundos los minutos,
y minutos las horas,
y 4 días en Granada
el instante más feliz de toda mi vida.

El rojo para la sangre
que ya tiene sentido que corra por mis venas,
y el amarillo para el Sol bajo el que quiero vivir junto a él,
el resto de mis días.

Y como desde que le conocí
para los poemas no hay finales,
acabaré con una conclusión:
estoy enamorado de Alejandro Rico Pérez;
aunque esas tres palabras ya no sean para su nombre,
sino para mi descripción de amor.

martes, 8 de abril de 2014

De las palabras que no encuentro

Sueño que me caigo. Despierto chocando contra la cama, sintiendo que hubiese estado durmiendo elevado en el aire. Aún no ha amanecido, pero me levanto y me pongo una chaqueta sobre el pijama y tus zapatillas de dedos verdes (hay que estar preparado para soñar siempre). Tampoco me peino, porque una vez me dijiste que las mejores cosas de la vida despeinaban. De pie miro mi cama imaginándote tumbado en ella, escondiendo el verde de tus ojos y con la boca entreabierta. Sonrío y deseo que sea donde sea que estés dormido, estés soñando conmigo.

Abandono el cuarto y mis ganas de dormir, y salgo a la calle sin coger las llaves; el viaje que voy a emprender va a durar mucho más que mi estancia aquí, o que mi estancia en cualquier lugar. Y es que aunque sé que a ti te da igual que este mundo no haya inventado las palabras para escribirme cuánto me quieres, que no te importa porque puedes sentir cómo lo entiendo y te correspondo, y que eso es todo lo que necesitas; creo que esta noche he descubierto dónde encontrarlas, cómo decirte "te amo" sin que suene a "te amo", cómo sentir que de una vez te cuento lo que de verdad siento por ti.

Las palabras que busco no pueden entenderlas ellos, los demás, porque están en una lengua que sus corazones nunca llegarán a hablar; creo que vienen del mismo lugar del que proceden los sentimientos que ellas mismas describen, y que ese lugar sólo es accesible para dos personas tan locas como tú y como yo. Y que pronunciarlas hace música, y que tienen olor, y sabor, y color, y que nunca suenan dos veces igual.

Hoy salgo a buscarlas sin que ni siquiera haya salido el sol, y es que no puedo permitirme perder ni un segundo, no vaya a ser que para cuando las sepa y te las diga a ti ya no te queden "y yos". Sin GPS, ni mochila, ni nada que perder. Sólo yo, yo mismo y todo mi amor por ti. Si quieres puedes acompañarme, al fin y al cabo voy a tu reino. Y si no, allí nos vemos: en las Azoteas de Alejandría.

miércoles, 19 de marzo de 2014

Estratosférico

Las ramas de los árboles rompen el azul limpio del cielo y el rojo de mi manta el verde húmedo del suelo. A su sombra tú y yo jugamos a lo de siempre; los almendros pierden sus flores y nosotros la noción del tiempo. Mezclo el olor de tu pelo con el color de tus ojos, y entre tus labios y tus caricias encuentro todas las respuestas. Lo remuevo todo junto con los latidos de mi corazón y lo paseo por mi cabeza esperando una conclusión. Tres premisas quedan claras y evidentes en mi mente: la primavera me hace feliz; tú me haces feliz; lleva siendo primavera desde el Octubre que te conocí. Elaboro una deducción y la exclamo inconsciente y sin aire. Y no sé si se me escucha o me lees el pensamiento. Contestas "yo también", y aunque cualquiera pensaría que respondes a un "te quiero" o un "te amo", sólo tú y yo sabemos que se trata de algo mucho más estratosférico que esas cosas de humanos.

miércoles, 12 de marzo de 2014

Ya no escribo

Hace ya tiempo que no escribo.
Ahora vivo.

Las palabras bonitas no son ya para todos los que me odiaban pero me leían;
para los que disfrutaban de mi desgracia y por eso no la remediaban.

Ahora son sólo para quien supo ver belleza más allá de mi tristeza
y convirtió todos mis "te amaría" en te amos, y en cualidades mis rarezas.

Ya no necesito como antes escribir para sentir,
ni para pensar, ni para darme cuenta de lo que quiero; para vivir.

Y aunque me dé pena dejar a un lado lo que tanto me dieron las palabras,
me quedo con lo indescriptible, con el silencio, con las páginas como sábanas.

Ahora mis reflexiones son para mí y no de quien no supo valorarlas.
Y mis sueños ya no los cuento por si así empiezan a hacerse realidad.

Ya sólo quiero ser admirado por una persona en el mundo; y esa persona soy yo.
Poseo el monopolio de mi ingenio y lo exploto sólo a mi favor.

Así que disculpen las molestias, perdonen mi felicidad,
me despido de esta vida llena de palabras pero vacía de realidad.

Y descuiden, que no creo que dure mucho, que como ya dije una vez de éstas:
supongo que tarde o temprano de todos los sueños se despierta.

Pero de momento me quedo soñando,
no vaya a ser que me despierte y no lo haya aprovechado.

Hace ya tiempo que no escribo.
Ahora, por primera vez después de muchos libros, vivo.


martes, 25 de febrero de 2014

Olvidarte o mi asignatura pendiente

Enséñame a quererte así,
como tú me quieres:
sin que se note.

Quiero aprender a vivir el presente
sin pensar en el futuro,
en poder perderte mañana
o en tenerte para siempre.

Explícame también
cómo haces eso de no echarme de menos,
eso de estar a media hora
y no beberte el camino a mis besos.

Tomaré apuntes de tus lecciones
sobre cómo callarse te quieros,
no me perderé ni una sola clase,
seré el alumno convertido en maestro.

Y ya nunca te necesitaré,
y ya siempre dormiré solo,
y ya no te quedarás cuando te lo pida
porque no te lo pediré...

Así que si es para desaprender a amarte,
pensándomelo mejor,
olvídate de enseñarme,
prefiero que seas el peor profesor.

Y aunque por mucho que estudie
siempre vaya a estar suspenso
(en tus brazos),
aprobaré que fui yo
quien estuvo enamorado primero.


No sé exactamente si eran mariposas, pero estaban ahí sin que yo las llamara; cada vez que te acercabas, ¡revoloteaban!. Eran tuyas pero estaban en mi estómago...

—¿Signo del zodiaco? —Acuario, pero con mariposas en lugar de peces.

—¿Signo del zodiaco? —Acuario, pero con mariposas en lugar de peces.
"Mariposas en el estómago", vaya metáfora de mierda. Más bien parecen abejas asesinas.

Entradas populares

A partir de hoy...

A partir de hoy...
- Ligia García y García