viernes, 8 de marzo de 2013

De mí sobre ti

A veces te echo de menos; a veces vuelves a gustarme.

Echo de menos tu bañador rosa en verano,
y tus guantes marrones y tu bufanda beige en invierno;
echo de menos empezar a jugar a la play y acabar haciéndolo en el sofá.

Me gusta ser el único que sabe el nombre
de quien besó por primera vez estos labios ahora de nadie;
me gusta que ese nombre sea el tuyo.

Nos echo de menos tumbados sobre la arena, mirándonos;
nos echo de menos haciendo el amor en la piscina.

Me gusta mirarte cada día como si no te conociese
cuando pasas por mi ventana
y que finjas que no sabes que te estoy mirando.

Echo de menos tu sonrisa y el no poder evitar copiarla cuando sonreías;
echo de menos sonreír.

Me gusta que lo nuestro fuera un error
y me gusta que nos equivocásemos;
me gusta que no seas el amor de mi vida.

Te echo de menos: a ti y a los momentos a tu lado;
y me es inevitable buscarte, y sólo encontrarte en los recuerdos,
porque eres lo mejor que me ha pasado.

"Ya no será..." de Idea Vilariño

Ya no será,
ya no viviremos juntos, no criaré a tu hijo
no coseré tu ropa, no te tendré de noche
no te besaré al irme, nunca sabrás quien fui
por qué me amaron otros.

No llegaré a saber por qué ni cómo, nunca
ni si era de verdad lo que dijiste que era,
ni quién fuiste, ni qué fui para ti
ni cómo hubiera sido vivir juntos,
querernos, esperarnos, estar.

Ya no soy más que yo para siempre y tú
Ya no serás para mí más que tú.
Ya no estás en un día futuro
no sabré dónde vives, con quién
ni si te acuerdas.

No me abrazarás nunca como esa noche, nunca.
No volveré a tocarte. No te veré morir.


viernes, 15 de febrero de 2013

Sigues siendo tú

 En algún ataque de optimismo de esos que me han dado contadas veces en la vida, escribí algo así como "no existe la derrota, si no la demora de la victoria". Pero cómo me equivocaba. A mis apenas dieciocho años ya he perdido la que tengo más que claro que ha sido y será la batalla más importante de mi vida: tú.

 Junto a ti se ha ido mi mejor (o mi única) oportunidad de ser plenamente feliz. Ya lo tengo asumido; ya no grito y desespero si lo pienso, sólo lloro un poquito (o mucho); ya no trato de morir, sino de sobrevivir. Y es que aunque perderte me haya arrebatado la felicidad de golpe y para siempre, debo seguir luchando para vencer, esta vez, en la batalla más dura a la que jamás tendré que enfrentarme: aprender a ser sin ti.

 De repente tengo ganas de vivir. Muchísimas, además. De hecho por eso he tratado de olvidarte. Pero con el tiempo me he dado cuenta de que las ganas de vivir no sirven para nada si no se tiene una vida en la que empeñarlas; y mi vida, la que me falta, sigues siendo tú.

 Y como a estas alturas seguramente ya no me leas, te confesaré sin miedo alguno que te sigo queriendo como el primer y el último día; aunque no tenga claro cuál fue el primero, pero sí cuál será el último: el que me muera.

Sankt

martes, 12 de febrero de 2013

Siempre tuyo(s)

Igual que una vez por ti brillaron,
hoy se apagan, cansados de esperarte, estos ojos;
y algún día morirán, para siempre,
habiendo deseado toda su vida,
mirarnos amándonos.


viernes, 8 de febrero de 2013

Listas


—¿Piensas estar todo el fin de semana encerrado en casa?
—Sí.
 Me cuelga enfadada. Seguro que para el lunes se le habrá olvidado todo, como siempre. Y es que a veces la gente como ella no sabe entender a la gente como yo, o lo que es seguramente más cierto: la gente como yo (yo) no sabe entender a la gente como ella (el resto del mundo). Siempre me ha gustado hacer listas de todo.


Lista de cosas que no entiendo
1. Por qué se hace la cama
2. Por qué la gente se esconde para llorar y no para reír
3. Las modas
4. Que exista buena y mala música, buena y mala literatura, buen y mal cine, etc.
5. Que estirarse en público sea de mala educación
6. Que haya gente que oculte su ideología política, religión, moral, u orientación sexual
7. Que al entrar a un sitio haya que quitarse el gorro
8. Que los fines de semana tenga que apetecerte salir
9. Que se pueda llorar de felicidad y no reír de tristeza
10. Que no me quieras

 Cierro el libro de Historia, y su olor a viejo frustrado por mi intento de aplacarlo con mi colonia me pega molesto en la nariz. Me rasco fuerte. Me miro la mano y tengo sangre. Maldita sea, otra vez. Me limpio, me pongo la chaqueta y subo a la azotea. Mi azotea.

 Me tumbo en el suelo frío y se me clavan todas las piedrecitas que algún día a un constructor se le ocurrió ponerme de colchón. Miro hacia arriba, buscando los latidos de su corazón que una vez le dije que vería en todas y cada una de las estrellas del Universo. Demasiada luz. Saco un papelito y un boli:

37. Buscarte en las estrellas

 A veces no nos damos cuenta de cuánto nos gusta hacer algo hasta que queremos hacerlo y no podemos. Miro el resto de 36 cosas que se supone que me gusta hacer, pero no me apetece hacer ninguna (supongo que se debe a que ahora mismo podría hacerlas si quisiera), hasta que encuentro entre la 16 y la 18 una que se me antoja más apetecible que nunca: 

17. Gritar lo que siento

 Me levanto de mi cama de piedra y me acerco a la barandilla, mirando hacia toda la vega que se extiende a mis pies hasta llegar a las sierras nevadas. Respiro hondo. Cojo aire. Grito: 
—Te amo.

 Guardo la lista de cosas que me gusta hacer y saco un papel en blanco. Escribo Lista de cosas que tengo claras, y a continuación, con el número uno, dejo en ella mi grito tatuado. Las ganas de él me aumentan por dentro indomables y desbordándose finalmente por mis ojos en forma de lágrimas. Entonces decido hacer reformas en otra de mis absurdas listas:

Lista de cosas que me hacen feliz
1. Amarte
2. Olvidarte
3. Que tú seas feliz
4. Abrazarte

 Y sigo sin entender por qué aún redacto cada una de mis listas como si él fuese a leerlas algún día.

No sé exactamente si eran mariposas, pero estaban ahí sin que yo las llamara; cada vez que te acercabas, ¡revoloteaban!. Eran tuyas pero estaban en mi estómago...

—¿Signo del zodiaco? —Acuario, pero con mariposas en lugar de peces.

—¿Signo del zodiaco? —Acuario, pero con mariposas en lugar de peces.
"Mariposas en el estómago", vaya metáfora de mierda. Más bien parecen abejas asesinas.

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