Se le antojan desconocidos cuando surgen de entre la espuma. Klara sumerge de nuevo los dedos, antes de que queden a la vista sus horrorosos pies, mientras se pregunta por qué se pinta las uñas de un sitio que sólo ella ve, pues Estocolmo no es precisamente el lugar más indicado para pasearse en camiseta de tirantes y sandalias. Golpea con las manos el agua de la bañera en la que todos los viernes por la noche juega a olvidar que está sola, y unos chapoteos que pretenden ser divertidos acaban salpicándole el ojo de una mezcla de agua, jabón y pocas ganas de vivir. Le parece de todas la mejor excusa que ha tenido a lo largo del día hasta ahora para llorar sin sentirse débil. Se deja hundir como el Titanic: chocada y partida; y sus gritos se ahogan intentando escapar de aquella bañera de apenas dos metros cuadrados. Las paredes vibran y le devuelven el sonido de un alma vacía, que es un eco que siempre responde. Sale a la superficie, toma aire y se asegura a sí misma que no ha llorado. Coge el móvil para leer buscando lo que sabe que no va a encontrar en una lista que conoce de memoria.
Amigos.
Familia.
Amantes.
Adopta la posición de lanzamiento a canasta y describe con el móvil una parábola que acaba en el agua. Sonríe y recuerda que toda relación se basa en un mínimo interés mutuo. "Quizás me sobren ganas de querer incondicionalmente y me falten intereses". Porque a veces la amistad, la familia o el sexo no pueden llegar a donde sólo hay sitio reservado para uno. Y es que hay amores infinitos que nunca serán capaces de llenar vacíos diminutos. Y ya se sabe que cuanto más fina la aguja, más pincha.
Se pone de pie, se seca las manos, coge el secador del armario que a su madre algún día le pareció útil poner junto a la bañera, y suelta una carcajada al imaginar a un agente inmobiliario vendiendo el enchufe del baño como un lujo a compradores suicidas.
No será ella la que espere una llamada esta noche.
viernes, 24 de octubre de 2014
lunes, 11 de agosto de 2014
Firme aquí
A mí nadie me advirtió; no me avisaron de los efectos secundarios: de las noches en vela y el echar tanto de menos que duele a rabiar el corazón, literalmente. No leí la letra pequeña que decía que necesitaría saber que estás bien veinticinco horas al día, que me daría igual estar durmiendo, comiendo o muriendo y te cogería el teléfono siempre dispuesto a sonreírte y hacerte sonreír. Tenía tantas ganas de tomarte entero que me salté el prospecto, acepté sin ni siquiera ojearlos los términos y condiciones de uso;
y me enganché a ti.
Y aquí me ves, buscando desesperado los momentos a solas para cerrar los ojos, abrir la nariz, entrelazar mis dedos con los tuyos e inventarte a mi lado con tu pelo y tu olor y tu todo. Me entra el mono de beberte, fumarte, esnifarte... y entra en acción la locura de mi amor: te veo. Y te imagino riendo y siendo feliz, y me faltan labios y se me cargan los carrillos de tanto sonreír. A veces, incluso, me atrevo a besarte, y no puedo evitar que se escapen volando las mil mariposas que sueñan contigo a diario; mi indulgencia les abre la puerta y te besa llorando, si prometen que en segundos volverán a la realidad...
"Sé que si lo nuestro es tan fuerte como para hacerme sentir eso, lo es para perdurar.
Eso me ayuda a mantener la calma."
Y entonces entiendo que esto de decir que sí sin pensar se ha convertido a tu lado en una adicción absurda, que me llevas a desear sin lógica alguna firmar en nuestro contrato una nueva cláusula que supone para muchos el principio del fin; pero es que el riesgo es lo mío y como tú eres mío me arriesgo. Así que, ¿qué me dices, hasta que la muerte nos separe?
Firme aquí:
y me enganché a ti.
Y aquí me ves, buscando desesperado los momentos a solas para cerrar los ojos, abrir la nariz, entrelazar mis dedos con los tuyos e inventarte a mi lado con tu pelo y tu olor y tu todo. Me entra el mono de beberte, fumarte, esnifarte... y entra en acción la locura de mi amor: te veo. Y te imagino riendo y siendo feliz, y me faltan labios y se me cargan los carrillos de tanto sonreír. A veces, incluso, me atrevo a besarte, y no puedo evitar que se escapen volando las mil mariposas que sueñan contigo a diario; mi indulgencia les abre la puerta y te besa llorando, si prometen que en segundos volverán a la realidad...
"Sé que si lo nuestro es tan fuerte como para hacerme sentir eso, lo es para perdurar.
Eso me ayuda a mantener la calma."
Y entonces entiendo que esto de decir que sí sin pensar se ha convertido a tu lado en una adicción absurda, que me llevas a desear sin lógica alguna firmar en nuestro contrato una nueva cláusula que supone para muchos el principio del fin; pero es que el riesgo es lo mío y como tú eres mío me arriesgo. Así que, ¿qué me dices, hasta que la muerte nos separe?
Firme aquí:
martes, 24 de junio de 2014
Fuera de servicio
No es noticia para ti ni para el mundo mi afición de comparar los trenes con mi vida: sus vagones pasando a cientos de kilómetros por hora como personas pasando a millones de sentimientos por segundo, bifurcaciones como decisiones que marcan el rumbo de nuestro futuro, sus puertas cerrándose en mi cara como oportunidades perdidas. Tampoco eres el primer tren que recorre mi piel, ni el primero al que me subo; pero los momentos a tu lado son las ruedas que me permiten avanzar sobre mí mismo, y haces que en cada estación sea más feliz que en la anterior. Así que sí, es verdad, ya otros antes han pasado por esta parada, y se han quedado, y también se han ido, algunos incluso sin ni siquiera tocar el claxon a modo de despedida; pero tú sigues aquí, te has quedado y dices que será para siempre, y a mí sólo me apetece creerte, así que cierro la estación y corto todas las salidas; porque tú, cariño, tú eres el amor de mi vía.
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Pienso; luego existes,
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Una de sonrisas
viernes, 30 de mayo de 2014
Los dormitorios también tienen sentimientos
Hoy salgo por última vez por esta puerta, ésa que tantas veces hemos cerrado con llave para estar aislados del mundo. Miro las vistas a través de las ventanas que solíamos empañar en invierno e intento no olvidarme de ellas, aunque sean una mierda. Acaricio la cama en la que nos dimos nuestro primer beso; cierro los ojos y puedo volver a sentir tus labios torpes jugando con los míos. Sonrío. No echaré de menos este maldito zulo de dos metros cuadrados en el que me he sentido más libre que nunca, no mientras tú sigas ahí para hacerme amar cada puerta y cada ventana y cada cama nueva en la que duerma; no mientras estés dispuesto a conquistar conmigo cada dormitorio de este planeta. Respiro la última bocanada del ambiente rancio y cargado de la que ya no volverá a ser la habitación más pequeña del mundo. No sé si doy una vuelta sobre mí mismo o ella la da sobre sí misma, pero todo me da vueltas. Me agarro fuerte a la maleta y salgo decidido por la puerta, me giro ya desde fuera y con un silencio me despido de las cuatro paredes que me vieron hacer el amor por primera vez; y sólo ellas, tú y yo, sabremos que fue contigo.
miércoles, 21 de mayo de 2014
Fly with me
Suddenly I'm floating. I open my eyes and see all around me spinning. I look down and don't realise how but I run across your kisses. You have me in your arms, you're making me fly. We land in grass and lay. You lie down on my bent legs and I do it too in yours. We hug and kiss, and sometimes stop to ask each other if he's uncomfortable, but we both know that's impossible. 'Cause we are a perfect puzzle, the piece the other needed to be complete. So please, don't let me half again, let me feel complete forever, make me fly and above all,
fly with me.
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No sé exactamente si eran mariposas, pero estaban ahí sin que yo las llamara; cada vez que te acercabas, ¡revoloteaban!. Eran tuyas pero estaban en mi estómago...
—¿Signo del zodiaco? —Acuario, pero con mariposas en lugar de peces.
"Mariposas en el estómago", vaya metáfora de mierda. Más bien parecen abejas asesinas.
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No sé cuántos años después sigo sin saber si era verdad o cuento; mi amor o tu entretenimiento; invento mío o sueño nuestro....
A partir de hoy...
- Ligia García y García
