lunes, 1 de octubre de 2012

Donde nace el deseo

 Os diré, víctimas del deseo, dónde nade vuestra debilidad: en una estación de tren, en un vagón cargado de improbables tirado por la locomotora sociedad. Es un tren que cuando parte no imagina el peligro del viaje; que se come las vías, apresurándose al detonante de la tristeza o la felicidad: esa bifurcación que te lleva por el camino del deseo cumplido o el de la más profunda decepción. Se cumple o no, eso es todo. ¿Acaso no somos felices o no en función de nuestros deseos hechos realidad y los que se quedan en el camino?

 Mi mayor y único deseo, nació mucho antes que yo, cuando nació la posibilidad de que tú y yo existiésemos algún día en el mismo mundo:
 Antes que mi cuerpo, nació el deseo de abrazarte; antes que mis labios, mi necesidad de beberte a morro; antes que mis ojos, la imposibilidad de no enamorarme cada vez que encuentran los tuyos...; y antes que mi voz, el "te amo" para intentar, sin éxito, expresar lo que siento por ti.

 Cuando te conocí entendí que mi existencia no era más que el deseo necesariamente personificado. Por eso siempre había sentido que no estaba vivo, que no formaba parte del cosmos, que este no era mi sitio...
 Y desde entonces tampoco vivo, porque el deseo no se vive, se desea.

 Cuando te conocí empecé a existir y por consecuencia, a sufrir.


Y ahora, ¿qué?

viernes, 28 de septiembre de 2012

Te quiero

Te lo digo cada mañana,
despertando con nuestra canción.
Te lo digo con cereales
que intentan quitarme el hambre de ti.
Te lo digo con mi ropa,
con esa camiseta de I ♥ FERLOP.
Te lo digo con cada uno
de mis "buenos días, grandullón"
Te lo digo con el sol cuando amanece,
con la lluvia cuando llueve...
Te lo digo con cada nube
que tiene forma de corazón.

Te lo digo con una sonrisa
en mis peores momentos.
Te lo digo con el sonido
y las caricias del viento.
Te lo digo con un graffiti,
que se entere todo el mundo.
Te lo digo cuando lloro
por saber que no te ayudo.
Te lo digo cuando te sueño,
abrazado a la almohada.
Te lo digo con mi cara
(cuando eres tú el que me habla)

Te lo digo con cada día
que sigo vivo, ya sabes por qué.
Te lo digo apenas con un "te quiero"
porque con otras palabras no sé.
Te lo digo con mis manos,
que echan de menos las tuyas.
Te lo digo con todo lo que soy:
con mi cuerpo, mi pelo, mis uñas...

Te lo digo con abrazos imaginarios,
basados en los que un día fueron reales.


jueves, 27 de septiembre de 2012

A vosotros, queridos amantes

No dejéis de intentar alcanzar
la fusión de vuestros cuerpos.
No os rindáis, amantes,
almas nacidas para morir siendo una.
Exprimir todo vuestro amor,
disfrutadlo cada segundo de su existencia.
Que la distancia no sea más
que otra excusa para seguir luchando.
Sufrid, malditos, pues el mayor regalo de la vida
también tiene su precio.
Besad y haced el amor
por todos los que nunca seremos correspondidos.
Pensad, milmillonésimas, que habéis encontrado
vuestra milmillonésima parte de humanidad,
la detonante de vuestra felicidad,
¿acaso no es algo increíble? Vividlo.
Disfrutad siendo lo que sois,
sin perder el tiempo en pensar
en lo que podríais ser.
Abrazad a lo que tenéis,
sin dejar de sonreír porque sea poco
o pudiera ser más, y no lo soltéis.
Lo mejor que os ha pasado
es amaros uno al otro,
y no importa, creedme, nada más.
La familia, los kilómetros que separen vuestros corazones,
lo que os tengáis que perder por estar juntos...
Nada de eso importa
si al final del camino está el otro:
ese casi nada para el resto del mundo,
y el mundo entero para vosotros.
Sed justos, aprovechad esta oportunidad,
agarradla con fuerza y no la dejéis escapar,
porque puede que no vuelva...

Me dirijo a vosotros, queridos amantes,
para deciros que vuestro amor
es lo que mueve este mundo,
y que no quiero que pare;
que seáis conscientes de que tenéis en vuestras manos
los ingredientes de la felicidad,
que la receta sólo consiste en amar
a gusto del consumidor,
y que tengo hambre;
que lo mejor que te puede pasar,
es amar y ser amado;
y que no sabéis lo que me gustaría
formar junto a vosotros, acompañado,
parte de esa máquina que mantiene todo en movimiento,
de ese pastel perfecto,
de ese sentimiento: único y recíproco.


domingo, 23 de septiembre de 2012

Otra vez

Yo también creía que olvidarte era la salida. Pero no, te juro que no. Te juro que estoy más perdido que nunca, que necesito tus palabras... Me da igual el destino. Me da igual mi felicidad, lo que me pueda perder en la vida por quererte así. Nunca antes había tenido nada claro, y hasta ahora no había tomado una decisión estando al cien por cien seguro de que era lo que quería para mí. Ahora tengo no claro, sino clarísimo, que eres el amor de mi vida. Y mi decisión es amarte y esperarte, aún sabiendo que nunca llegarás, todos los días de mi "vida".

Hey, te quiero mucho.

domingo, 26 de agosto de 2012

Guapo

Despierto y miro al otro lado de mi cama: el lado vacío que deberías haber ocupado tú cada mañana desde el momento en el que te conocí y que deberías ocupar durante el resto de mi vida. No estás ahí, como de costumbre. Entonces decido cambiar las lágrimas que suelen intentar llenar el vacío que tú dejas por una sonrisa imprevista mientras cierro los ojos tratando de materializarte junto a mí. Empiezo por tu pelo:

 Ese pelo no es normal. Incluso antes de saber tu nombre ya me parecía algo mágico. Al igual que yo de ti, mis dedos se han enamorado de él; al igual que yo a ti, desean abrazarlo cada segundo que son conscientes de su existencia; y como yo por ti, se mueren por perderse en él y no encontrar la salida. Ahora puedo ver tu pelo, sin poder evitar la tristeza de que sólo sea una ilusión.

 Tus ojos. ¿Qué voy a hacer con tus ojos? Mirarlos mientras me miran me paraliza y empuja al borde del infarto. Sin embargo no quiero liberarme de ellos; y como querer es poder, no puedo liberarme de ellos. Atrapan a los míos sin escapatoria. Más que atraparlos, los pasean felizmente por tu mirada, que desconfiada, acecha constantemente a la mía, por si algún día (ilusa) se me olvidara cuánto te amo. Las mariposas que ahora revolotean casi más fuerte que nunca en mi estómago me hacen darme cuenta de que bajo tu pelo, puedo ver tus ojos. Te siento tan real que me estremezco, y por un momento tengo miedo, no sé si a mi locura, o de perderte.

 Tu nariz: pensarla y sonreír es inevitable. La de besos de esquimal que la mía le tiene guardados. Ojalá algún día pueda dárselos todos uno a uno, matando de envidia a mi boca.

 Hablando de bocas, ¿existe pasaporte a la gloria más perfecto e imposible que tus labios? Para mí mirarlos siempre ha sido como besarlos, al fin y al cabo, es lo más cerca que estaré de hacerlo. Y entonces, aparece detrás de ellos la mejor y más bonita de las sorpresas: tu sonrisa. Malditas palabras, no me alcanzan para describirla. Tendré que definirla con lo más parecido que encuentro a lo que siento cuando sonríes: felicidad.

Y ya está, ahí, mirándome como sólo tú sabes hacerlo, tu cara sobre la almohada. No quiero arriesgarme a morir de deseo proyectando tu cuerpo tumbado junto al mío, así que me limito a imaginar que está ahí y pensar en tu mano con tus dedos buscando la mía con los suyos. No puedo evitar sentir una fuerte presión en el pecho cuando ambas se unen entrelazándolos. La presión baja por mi cuerpo convirtiéndose en alivio, en protección. Es entonces cuando sonrío, qué dedos tan cortos. ¿Cómo unas manos tan pequeñas y adorables pueden sostener un corazón tan cargado de amor y espinas? Creo que mi corazón nunca había estado en mejores manos, así que agarro fuerte la tuya, necesito que no lo dejes caer jamás. Ahora puedo notar otro latiendo casi al ritmo que el mío y junto a él, entonces nos descubro abrazados. Soy feliz por primera vez después de mucho tiempo.

 Tras las lágrimas de rabia al pensar que sólo eres producto de mi imaginación, encuentro mis ojos reflejados en los tuyos, y un poco más abajo tu sonrisa. Mientras tu pelo llena mi almohada de tu falso aroma, mis labios se preparan para decir lo único que pueden decir en este momento: "guapo". Y con aquella verdad universal, se esfuma mi mentira favorita: tu presencia.


No sé exactamente si eran mariposas, pero estaban ahí sin que yo las llamara; cada vez que te acercabas, ¡revoloteaban!. Eran tuyas pero estaban en mi estómago...

—¿Signo del zodiaco? —Acuario, pero con mariposas en lugar de peces.

—¿Signo del zodiaco? —Acuario, pero con mariposas en lugar de peces.
"Mariposas en el estómago", vaya metáfora de mierda. Más bien parecen abejas asesinas.

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