miércoles, 19 de marzo de 2014

Estratosférico

Las ramas de los árboles rompen el azul limpio del cielo y el rojo de mi manta el verde húmedo del suelo. A su sombra tú y yo jugamos a lo de siempre; los almendros pierden sus flores y nosotros la noción del tiempo. Mezclo el olor de tu pelo con el color de tus ojos, y entre tus labios y tus caricias encuentro todas las respuestas. Lo remuevo todo junto con los latidos de mi corazón y lo paseo por mi cabeza esperando una conclusión. Tres premisas quedan claras y evidentes en mi mente: la primavera me hace feliz; tú me haces feliz; lleva siendo primavera desde el Octubre que te conocí. Elaboro una deducción y la exclamo inconsciente y sin aire. Y no sé si se me escucha o me lees el pensamiento. Contestas "yo también", y aunque cualquiera pensaría que respondes a un "te quiero" o un "te amo", sólo tú y yo sabemos que se trata de algo mucho más estratosférico que esas cosas de humanos.

miércoles, 12 de marzo de 2014

Ya no escribo

Hace ya tiempo que no escribo.
Ahora vivo.

Las palabras bonitas no son ya para todos los que me odiaban pero me leían;
para los que disfrutaban de mi desgracia y por eso no la remediaban.

Ahora son sólo para quien supo ver belleza más allá de mi tristeza
y convirtió todos mis "te amaría" en te amos, y en cualidades mis rarezas.

Ya no necesito como antes escribir para sentir,
ni para pensar, ni para darme cuenta de lo que quiero; para vivir.

Y aunque me dé pena dejar a un lado lo que tanto me dieron las palabras,
me quedo con lo indescriptible, con el silencio, con las páginas como sábanas.

Ahora mis reflexiones son para mí y no de quien no supo valorarlas.
Y mis sueños ya no los cuento por si así empiezan a hacerse realidad.

Ya sólo quiero ser admirado por una persona en el mundo; y esa persona soy yo.
Poseo el monopolio de mi ingenio y lo exploto sólo a mi favor.

Así que disculpen las molestias, perdonen mi felicidad,
me despido de esta vida llena de palabras pero vacía de realidad.

Y descuiden, que no creo que dure mucho, que como ya dije una vez de éstas:
supongo que tarde o temprano de todos los sueños se despierta.

Pero de momento me quedo soñando,
no vaya a ser que me despierte y no lo haya aprovechado.

Hace ya tiempo que no escribo.
Ahora, por primera vez después de muchos libros, vivo.


martes, 25 de febrero de 2014

Olvidarte o mi asignatura pendiente

Enséñame a quererte así,
como tú me quieres:
sin que se note.

Quiero aprender a vivir el presente
sin pensar en el futuro,
en poder perderte mañana
o en tenerte para siempre.

Explícame también
cómo haces eso de no echarme de menos,
eso de estar a media hora
y no beberte el camino a mis besos.

Tomaré apuntes de tus lecciones
sobre cómo callarse te quieros,
no me perderé ni una sola clase,
seré el alumno convertido en maestro.

Y ya nunca te necesitaré,
y ya siempre dormiré solo,
y ya no te quedarás cuando te lo pida
porque no te lo pediré...

Así que si es para desaprender a amarte,
pensándomelo mejor,
olvídate de enseñarme,
prefiero que seas el peor profesor.

Y aunque por mucho que estudie
siempre vaya a estar suspenso
(en tus brazos),
aprobaré que fui yo
quien estuvo enamorado primero.


lunes, 24 de febrero de 2014

Veinticuatro del dos del doce o el peor día de mi vida

Ojalá hubiera una escalera hasta el cielo para subir a verte cada día y decirte que te quiero; para prometerte que mi único propósito en la vida es ser la mitad de bueno que tú, la mitad de guapo que tú, y encontrar a alguien que me quiera la mitad de lo que la abuela siempre te querrá a ti. Así sería la persona más afortunada del mundo... ¿Qué digo? Ya lo soy, lo soy de haberte abrazado y besado; de haber conocido a la mejor persona que ha pisado la Tierra.

Gracias por cuidarme siempre. Cuando necesite una excusa para seguir adelante y sonreír en los peores momentos te recordaré; recordaré que mi felicidad consistía y consiste, en ser el mejor para el mejor: tú.


viernes, 21 de febrero de 2014

Mi primera vez o Madrid

Por primera vez hago la maleta sin querer irme; doblo en pares y meticulosamente los calcetines que me regalaste (el azul con el naranja, el morado con el azul, y el naranja con el morado) y me pongo tu camiseta, esa que te olvidaste la primera noche y que nunca me he puesto por miedo a que deje de oler a ti.

Por primera vez subo al autobús con las piernas temblando y sabiendo que nunca volveré al lugar en el que, también por primera vez, fui feliz; al único lugar al que he sentido que pertenecía: a tu lado. Me desmayo y por primera vez no quiero recuperarme, ni llegar a mi destino: mi vida sin ti.

Por primera vez he amado y por primera vez me han amado. Por primera vez todo se acaba y por primera vez no es mi culpa. Por primera vez me ha encantado vivir, me he gustado a mí mismo, he tenido un motivo por el que despertarme cada mañana, he sonreído durante semanas, he sabido lo que es echar de menos, he aprendido a crecer y la magia de los reencuentros. Por primera vez he sentido que la vida era un regalo, que luchar y fracasar a veces también merece la pena, pero supongo que tarde o temprano de todos los sueños se despierta.

Y por primera vez un "no quiero vivir" se me queda corto como respuesta,
porque no quiero vivir sin ti.

No sé exactamente si eran mariposas, pero estaban ahí sin que yo las llamara; cada vez que te acercabas, ¡revoloteaban!. Eran tuyas pero estaban en mi estómago...

—¿Signo del zodiaco? —Acuario, pero con mariposas en lugar de peces.

—¿Signo del zodiaco? —Acuario, pero con mariposas en lugar de peces.
"Mariposas en el estómago", vaya metáfora de mierda. Más bien parecen abejas asesinas.

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