miércoles, 22 de enero de 2014

lunes, 20 de enero de 2014

Sin nombre

Hoy me he despertado preguntándome
si querrías ser conmigo eso que son las personas
cuando se quieren una sólo para la otra;
pensando en un nombre para nosotros,
un nombre que te explique que para ser feliz
no me basta con verte tan poco,
y que un poco sin verte ya me basta para no serlo.

Hoy me he despertado y he buscado en mi memoria
el día en el que perdí la felicidad entre los momentos a tu lado,
y por qué la vuelvo a esconder en ti cada vez que nos separamos.

Hoy me he despertado sin querer despertarme,
porque estaba soñando contigo.
Y me he contado a mí mismo que no quiero volver a ser tu amigo.
He querido saber qué somos, cuánto tiempo seremos
y cuándo aprenderé a no echarte de menos.
Las respuestas han sido "tú y yo", "ahora" y "nunca",
y supongo que así ha sido siempre y jamás será de otra manera.

Hoy me he despertado y he sopesado varias opciones
(dejarte, quedarme, quererte, olvidarte),
pero he decidido no contarte nada y confesarme en silencio y a mí mismo

que nos quiero tal y como somos: sin nombre.

miércoles, 15 de enero de 2014

Carpe Diem

Y no quiero que suene a típico, quiero que suene a realista.
Porque la vida es como es y cuanto antes lo aceptemos menos sufriremos.

Cada persona que nos permitimos querer no es más que otra futura pérdida.
Pero, ¿y qué? Merece la pena.

Sé que va a acabar pronto, pero me he propuesto no ser yo quien lo acabe;
querer a quien me quiera, aunque sea sólo durante un tiempo.

Porque creo que se lo merecen, y que me lo merezco;
que ya me han hecho suficiente daño.

Así que un día ya él me dejará, se cansará de mí,
como todo el mundo se cansa de todo el mundo en algún momento.

Pero ahora voy a disfrutar.

domingo, 12 de enero de 2014

Y de repente me doy cuenta

Dejé mis labios quietos encima de los suyos. Él abrió la boca y cerró los ojos. Le imité y respiré su aliento. Y así nos quedamos dormidos.

Desperté en mitad de la noche con su respiración en mi nuca y le encontré abrazándome por la espalda. Creo que nunca había estado tan cómodo, pero tampoco nunca había necesitado tanto mirarle. Me di la vuelta tratando de no despertarle y le vi durmiendo plácidamente. Sus rizos se encargaban de impregnar la almohada del olor que esta noche respiro recordándole y toda su cara descansaba. Empecé a acariciarle, por todo el cuerpo. Le desperté. Desde entonces no le dejé dormir en toda la noche, pero él tampoco a mí teniendo su cuerpo desnudo junto al mío. Notaba su vello erizándose al contacto con mi piel y sus sonrisas cuando abría los ojos y veía que no paraba de observarle. Me grabé en mis ojos cada detalle de sus movimientos; en mis manos cada parte de su cuerpo; en mi nariz su olor perfecto y en mis labios sus besos, para echarle mejor de menos.

Y ahora que ha llegado el momento, que no está y quiero echarle de menos, me doy cuenta de que ni el recuerdo de su voz, ni el de su piel, ni el de sus gestos son necesarios; que basta con saber que existe y que cada momento sin él estoy perdiendo segundos de vida a su lado.

Entonces pienso en el amanecer que siguió a aquella noche en la que me dediqué a desvelarle, en los mejores buenos días que he tenido en mi vida. Me pregunto si para él también fue importante, o si fui yo el único que se dejó media alma en la cama aquella mañana perfecta. Y de repente me doy cuenta de que le quiero; de que le quiero y quiero: de que quiero quererle; y sobre todo, que me quiera.

11/01/2014

No sé exactamente si eran mariposas, pero estaban ahí sin que yo las llamara; cada vez que te acercabas, ¡revoloteaban!. Eran tuyas pero estaban en mi estómago...

—¿Signo del zodiaco? —Acuario, pero con mariposas en lugar de peces.

—¿Signo del zodiaco? —Acuario, pero con mariposas en lugar de peces.
"Mariposas en el estómago", vaya metáfora de mierda. Más bien parecen abejas asesinas.

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